Una victoria y a Budapest
‘Road to Budapest’. Ese es el objetivo de Arsenal y Atlético de Madrid. Ambos han demostrado en respectivos tramos de la temporada tener carácter, competitividad y el hambre necesario para lograr su primer alirón europeo. Anoche en el Metropolitano se jugaban un billete a la final de esta edición de la UEFA Champions League.
Fue un encuentro completamente distinto al que vimos la noche anterior en París. Aunque las comparaciones son odiosas, las estadísticas no engañan, el partido se movió en otro registro. Un duelo mucho más táctico, más físico, de sostener y resistir.
UN PARTIDO DISTINTO
El Atleti salió con la intención de presionar alto, de hacer daño y de encontrar ese gol que le diera ventaja antes de viajar a Londres. El inicio no fue malo, pero poco a poco el Arsenal empezó a asentarse, a tener más posesión y más intenciones, aunque sin generar ocasiones realmente claras.
El primer gol llegó tras una jugada polémica. Gyökeres recibió el balón en una posición franca de disparo y Hancko, que llegaba por detrás, derribó al delantero sueco. Para algunos no era penalti, para otros sí, pero lo que está claro es que el árbitro no tuvo dudas. Gyökeres no falló y adelantó a los gunners.

A partir de ahí, el encuentro siguió por el mismo guion. Ambos equipos querían tener el balón y generar peligro, pero sin traducirlo en ocasiones claras.
Tras el paso por vestuarios, Simeone movió ficha, cambió piezas y reordenó al equipo. Sacó a Giuliano, que había recibido un golpe en la primera parte, dio entrada a Le Normand, desplazó a Marc Pubill al lateral derecho y adelantó a Marcos Llorente al extremo. Ajustes que elevaron el nivel físico del equipo y cambiaron el contexto del partido. Con balón, y sobre todo sin él, el Atleti ganó presencia en el centro del campo, con Llorente sumándose por dentro y dando más ayudas a Koke y Johnny.
El Atleti fue otro. Más agresivo, más vertical, más reconocible. Lookman tuvo dos ocasiones muy claras con la zurda, pero ambas fueron al muñeco y con muy poca contundencia.
El empate llegó tras un disparo desde fuera del área de Llorente que impactó en el brazo de Ben White. Sorprendentemente, el árbitro no señaló nada en primera instancia. Tuvo que intervenir el VAR y, tras revisarlo, acabó pitándolo. Llama la atención que en una semifinal de Champions, con el nivel que se presupone, una acción así no se vea en directo. Julián Álvarez no perdonó. Golpeó con potencia y seguridad. David Raya ni siquiera llegó a reaccionar.

El partido no terminó ahí. El Atleti siguió empujando, generando y creyendo, hasta que llegó otro punto de inflexión. El delantero argentino, tras una jugada con Eze, terminó lesionado y tuvo que abandonar el campo. Estaba siendo el mejor con mucha diferencia y el equipo notó su salida.
Además, hubo otra acción polémica durante los últimos minutos . En una jugada entre Hancko y Eze, el árbitro señaló penalti en directo, pero el VAR le llamó y, de forma sorprendente, acabó rectificando la decisión.
En los últimos minutos, el Arsenal dio un paso adelante y el Atleti uno atrás. Los ingleses pisaron más campo rival, pero sin generar peligro real.
LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS
Los números ayudan a entender mejor el partido. 18 tiros del Atlético de Madrid por 11 del Arsenal. Cuatro de los rojiblancos fueron a puerta y dos de los ingleses entre los tres palos. Y aquí aparece la paradoja. 29 disparos en total en este partido, más que los 22 del PSG-Bayern, un encuentro que, sin embargo, fue mucho más ofensivo y fluido para el espectador neutral. Partidos distintos, mismo objetivo y nivel competitivo.
El Atleti viajará a Londres estando vivo en la eliminatoria. Una victoria le habría dado un contexto más favorable, pero este equipo parece moverse mejor cuando no es el favorito, cuando el foco no está sobre él.
No hay cuentas que hacer. No vale especular. Hay que “ganar, ganar y volver a ganar”, como decía un sabio.
El equipo del Cholo está a dos partidos de hacer historia. A dos partidos de levantar su primera Champions en 123 años. Y para los que decían que el Atlético de Madrid se había infiltrado entre los cuatro mejores de Europa, anoche quedó claro que por plantilla puede haber dudas, pero por hambre está exactamente donde se merece estar.
