Un debut frustrado, un Atleti lanzado y una eliminatoria encarrilada
El Atlético de Madrid disputó ayer la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League. El equipo rojiblanco partía como favorito. Su rival, el Tottenham, se encuentra a un punto del descenso en la Premier League y llegaba tras encadenar cinco derrotas consecutivas.
Sin embargo, Simeone evitó hablar de favoritismo cuando fue preguntado en la rueda de prensa previa al encuentro. Según el técnico argentino, no se puede considerar favorito a su equipo cuando enfrente está el cuarto clasificado de la fase de liguilla de la Champions. Una forma clara de no restar valor al encuentro.
UN INICIO DEMOLEDOR
Aun así, la diferencia entre ambos equipos quedó reflejada muy pronto sobre el césped. Y fue abismal.
En el minuto quince el conjunto rojiblanco ya ganaba 3-0 tras tres errores groseros del cuadro inglés. El primero lo marcó Llorente después de un resbalón de Kinský, que desde luego no tuvo el debut soñado.
Ocho minutos después, otro resbalón —esta vez de Micky Van de Ven— dejó solo frente al portero a un Griezmann en estado de gracia. El francés recortó con calma y definió a placer.
El Tottenham empezaba a temblar cada vez que el Atlético de Madrid se acercaba a su portería. Fruto de esa fragilidad llegó el tercero: Julián aprovechó otro grave error del portero debutante para ampliar la ventaja apenas un minuto después.
La reacción de Igor Tudor fue tan rápida como sorprendente. Tras el tercer gol, el técnico del Tottenham decidió sustituir a Kinský por Vicario. El guardameta se marchó directamente al túnel de vestuarios, completamente hundido, mientras el estadio le despedía con una ovación que reflejaba la empatía del público.

La jugada tampoco le salió bien al entrenador croata. Cinco minutos después, en el 22’, Le Normand marcaba el cuarto tras una falta lateral colgada al área y dejaba una diferencia prácticamente insalvable.
Cuando parecía que el Atleti podía buscar el quinto antes del descanso, el Tottenham encontró un pequeño respiro. En una jugada en la que tanto la defensa rojiblanca como Oblak pudieron hacer algo más, Richarlison filtró un pase que Pedro Porro aprovechó para marcar el 4-1 y devolver algo de vida a su equipo.
El partido se marchaba al descanso tras una de las primeras partes más frenéticas de la temporada.
UN ATLETI MENOS INTENSO TRAS EL DESCANSO
En la segunda mitad, después de un gran paradón de Oblak y una transición ofensiva muy bien ejecutada, el Atlético volvió a golpear. Griezmann firmó un pase de espaldas y al primer toque sencillamente brillante, y Julián lo aprovechó para marcar su segundo gol y el quinto del equipo.
A partir de ahí, el Atlético bajó el ritmo. Tras el encuentro, Simeone fue preguntado por esa bajada de intensidad y dejó claro que esperaba más de los jugadores que entraron desde el banquillo.
En el minuto 76, Solanke —que había entrado al descanso— marcó el segundo del Tottenham y maquilló ligeramente el resultado. Un 5-2 que, visto lo ocurrido en la primera mitad, incluso puede considerarse corto.
LA DOBLE DECISIÓN DE TUDOR
La imagen del partido fue, sin duda, la sustitución del portero visitante. La decisión de Tudor fue difícil de entender. Si antes del partido consideraba que era buen momento para que Kinský debutara, debería haber sostenido esa decisión también después de los errores. Cambiarle en el minuto dieciséis no corrige el problema ni protege al jugador; simplemente lo expone todavía más.

En el Atleti volvió a deslumbrar Griezmann. Dicen que cuando una estrella está a punto de apagarse, brilla con todo su esplendor antes de desaparecer… Hoy por hoy es el jugador clave del equipo: presiona arriba, roba, tiene una visión de juego exquisita, sale de maravilla en transición y con los pies es diferencial. Es, sin duda, uno de los futbolistas más completos del fútbol europeo. Y cuesta imaginar cuánto tardará el Atlético en volver a encontrar a alguien con un perfil parecido.
La eliminatoria viajará la semana que viene a Londres. El Atlético llegará con una ventaja de tres goles que debería permitirle afrontar el partido de vuelta con cabeza y tranquilidad. Antes, la cita semanal de liga. El Getafe visitará el sábado a las 16:15 el Metropolitano tras una fantástica racha del conjunto azulón, que acumula cuatro victorias en los últimos cinco partidos, una de ellas ante el Real Madrid en el Bernabéu el pasado lunes.
