Ocho veces en cuartos no es caualidad
El Atlético de Madrid certificó ayer en Londres su pase a los cuartos de final de la UEFA Champions League por octava vez en la era Simeone. Los del Cholo llegaban con una amplia ventaja de tres goles tras ganar la semana pasada en el Metropolitano (5-2) al Tottenham. Se preveía un partido intenso, en el que los locales salieran a remontar y a emplear todas sus armas.
El Atlético de Madrid viajaba con las bajas de Barrios, tras su recaída la semana pasada, de Mendoza y de Oblak. A estas se sumó Marc Pubill, que sufrió un problema en las costillas. Esta última baja era especialmente delicada, ya que es, posiblemente, el jugador más en forma del equipo y una garantía en defensa.
El partido comenzó con ritmo, como era de esperar. El Tottenham no tenía nada que perder, ya que en la Premier League atraviesa una muy mala dinámica y está inmerso en la lucha por evitar el descenso. La Champions se había convertido en su única vía de ilusión esta temporada, por lo que era previsible que salieran a por el partido desde el inicio.

UN PARTIDO BAJO CONTROL
Hasta el minuto 30 no llegó el primer gol del partido. Fue Kolo Muani quien, tras un buen cabezazo, consiguió batir la portería de Juan Musso. Aun así, el Atleti se marchaba al descanso con una ventaja de dos goles en el global.
Nada más comenzar la segunda mitad, tras un gran pase de Ademola Lookman, Julián Álvarez marcaba un golazo que daba aún más tranquilidad a los rojiblancos. No pasaron ni diez minutos cuando Xavi Simons volvió a poner por delante a su equipo tras una pérdida absurda en el centro del campo del conjunto español.
Dávid Hancko volvió a poner las tablas en el minuto 75, tras un buen remate de córner en el primer palo. Sin embargo, cuando parecía que el resultado final sería un empate, José María Giménez, que acababa de entrar, cometió un penalti totalmente innecesario que Simons transformó para darle el triunfo —intrascendente en la eliminatoria— al Tottenham.
UNO POR UNO
Ayer vimos, posiblemente, el partido más completo de Julián en los últimos cuatro meses. Se desenvolvió de maravilla en la mayoría de acciones, supo leer el partido a la perfección y estuvo acertado de cara a puerta. Es fundamental que el Atleti mantenga el nivel de su estrella de cara a los partidos que se aproximan durante el próximo mes.

Juan Musso también dejó muy buenas sensaciones. Transmite mucha seguridad bajo palos y, para ser el portero suplente, es una noticia muy positiva. Saber que, si tu portero titular no puede jugar, tienes un recambio de garantías es algo de lo que pocos equipos pueden presumir.
Giuliano dejó mucho que desear. El partido de vuelta de Copa contra el FC Barcelona ya fue discreto por su parte, pero ayer volvió a cometer muchas pérdidas no forzadas.
Lo de Le Normand es una pena. Desde que sufrió la conmoción cerebral en aquel derbi no ha vuelto a transmitir la seguridad de antes. Nahuel Molina cometió también muchos fallos en defensa. Tenía el apoyo de Giuliano, pero sirvió de poco: el conjunto de Igor Tudor supo leer a la perfección que la banda derecha rojiblanca era un auténtico coladero.
El próximo rival del Atleti será, de nuevo, el FC Barcelona. En esta ocasión, la vuelta se jugará en el feudo colchonero, un factor a tener muy en cuenta en una eliminatoria a doble partido. Los culés llegarán con ansias de revancha ante un Simeone que nunca ha sido eliminado en esta competición por el FC Barcelona. Y no por falta de enfrentamientos, ya que se han cruzado en dos ocasiones y en ambas salió victorioso el Atleti. Además, como dato curioso, en ambas ocasiones el Atlético de Madrid acabó jugando la final.
